El adolescente construye su identidad
El adolescente construye su identidad
Muchas veces la adolescencia es vista como una etapa muy difícil donde la familia se tensa, especialmente la relación entre padres e hijos, mientras que los hijos experimentan cambios tan grandes que se vuelven irreconocibles. Sin embargo, podemos ver esta etapa a través de un lente diferente, ya que también es un tiempo de búsqueda y grandes aprendizajes durante el cual el joven consolidará una identidad propia y avanzará progresivamente hasta alcanzar su autonomía.
El adolescente vive un proceso de descubrimiento, reflexión y cambio, donde posiblemente por primera vez se visualizará muy distinto a sus cercanos y se cuestionará quién es. Es aquí donde encontrará un sinfín de opciones para construir su propia identidad. Darse cuenta de que tiene estas alternativas le permitirá comenzar a explorar el mundo, sus gustos, sus emociones, su forma de ser, su imagen corporal, sus relaciones íntimas, sus amistades, su género, su filosofía de vida y sus propios principios, iniciando un camino de autoconocimiento.
Esta búsqueda lo llevará a distinguir entre quién es de verdad y quién quiere ser, como también le ayudará a conocer sus potencialidades y limitaciones. En esta aventura puede mostrar distintas conductas y estilos, participar en variados grupos de pertenencia y probar cambios en su apariencia o forma de expresarse como parte de la construcción de su propio estilo e identidad. Este proceso también podría involucrar algún grado de rebeldía hacia las normas o la autoridad, pudiendo mostrar menor interés por sus padres y familia y volcar su motivación y tiempo libre hacia sus amistades, las actividades fuera del hogar o tiempos en solitario, todo esto con el afán de diferenciarse.
Para los padres puede resultar difícil aceptar sus nuevos puntos de vista y una mirada del mundo que muchas veces no se acerca a la de ellos. Sin embargo, se necesita que el adulto haga el esfuerzo de ponerse en el lugar del joven para comprender cómo se siente y generar espacios de confianza que mejoren la comunicación y el vínculo. Puede ser un gran desafío acoger los cuestionamientos que realizan los hijos adolescentes y mostrar apertura ante los cambios que estos experimentan.
Es importante destacar que esta etapa de transición de niño a adulto se verá favorecida si se le transmite aceptación y el mensaje inequívoco de que el amor de su familia es incondicional, sin necesidad de que cumpla las expectativas de los demás. Sin duda, la familia tiene mucho que aprender cuando comienza el reto de descubrir a su hijo adolescente y reconocer todo su potencial. Un espacio de terapia psicológica puede enriquecer este proceso.
Psicóloga Karen Klein