BULLYING: todos contra uno

BULLYING: todos contra uno

BULLYING: todos contra uno

El término BULLYING se podría traducir como «torear» y se usa en situaciones de acoso, hostigamiento o intimidación con quienes no pueden defenderse, produciéndose un desequilibrio de poder en donde el acosador no logra empatizar con el sufrimiento que causa.

¿Quiénes forman parte del fenómeno del Bullying?

El Bullying afecta a toda una comunidad, quien deberá hacerse cargo en conjunto. Incluye acosadores, víctimas, observadores, colegios, lugares de trabajo y adultos a cargo, pudiendo darse en contextos escolares, de barrio, laborales y familiares. El rol del observador es crucial porque, aunque no participe en la agresión, se involucra indirectamente al guardar silencio o proteger al agresor.

¿Quien sufre de Bullying suele contarlo o pedir ayuda?

La mayoría de las veces no lo cuenta ni pide ayuda por la amenaza que implica, sintiendo miedo a que las agresiones aumenten, a quedarse solo, desprotegido o excluido del grupo. Así mismo, puede sentir rabia y mucha tristeza por mucho tiempo ante el trato distinto que le dan y porque, por más que lo intente, la situación no mejora. Es más, puede dañar su autoestima creyendo que es bueno socializando, apartándose y evitando interactuar.

¿Cuáles podrían ser las distintas manifestaciones de Bullying?

El Bullying suele presentarse en forma repetida y aparecer de distintos modos: agresión física, empujar, hacer zancadillas, robo de pertenencias, romper o ensuciar objetos o vestimenta, sobrenombres, bromas, insultar, ignorar, dejar de hablar o hacer la «ley del hielo», excluir, hablar a las espaldas, inventar cosas que no son ciertas, chantajear, amenazar e intimidar, entre otros. También se da con el nombre de cyberbullying, una nueva forma en donde el acosador ataca con mensajes de texto, insultos, difusión de fotografías comprometedoras o editadas y/o suplantando identidad, todo esto dentro de las redes sociales.

¿Qué pueden hacer los padres y personas cercanas respecto al Bullying?

Lo primero es creer en su relato sin minimizar lo que le está pasando. Cuando se trata de niños y jóvenes en edad escolar, inmediatamente se debe contactar al colegio para que estén informados y observen situaciones de riesgo en todos los espacios, especialmente cuando no hay un adulto presente (recreos, baños, ventanas entre las clases, por ejemplo).

Si se sienten preocupados por notar a su hijo extraño, irritable, desmotivado, poco comunicativo, retraído, triste, durmiendo o comiendo mal o con sus notas más bajas, considerar dichas señales atentamente. Puede ser momento de pedir ayuda al establecimiento educacional y a profesionales de salud mental.

¿Qué puede hacer la comunidad?

Cuando hablamos de Bullying escolar, el colegio debe trabajar en el respeto a la diversidad, la consideración por el otro y la empatía, interviniendo en todo el curso y otros más de ser necesario. Además, darles confianza para que pidan ayuda, garantizando la confidencialidad para que perciba que es un lugar seguro y protector en el que no debe esforzarse o defenderse para que no lo maltraten, dado que esta es tarea de los adultos y no suya.

Se deberá aclarar al grupo que los malos tratos en ningún caso son bromas y que no sirve de excusa decir que fue sin mala intención. Ayudará mostrar que, cuando varios ríen mientras otro sufre, es totalmente distinto a una broma en donde se ríen juntos: si todos se ríen, menos el que es sujeto de broma, deja de ser divertido y se convierte en una práctica abusiva.

¿Qué acciones empeoran el fenómeno del Bullying?

Es una medida muy dañina exponer a quien sufre de Bullying a una especie de “cara a cara”, reuniendo a quien es acosado y al que maltrata y pidiéndoles que aclaren lo qué pasó o presionando para que perdonen o pidan disculpas respectivamente. Esto puede ser retraumatizante, haciendo que la víctima vuelva a experimentar las emociones asociadas a lo ocurrido. El colegio deberá proteger al niño y no exponerlo a tal estrés. Tampoco contribuye citar los padres del niño para que bajo presión cuente su versión y así determinar si verdadera.

Decirle cosas como «te trata mal porque le gustas», «no es bueno pelear», «ignóralos», “te tienen envidia”, «no exageres» o «no es para tanto» tampoco son de ayuda. ¿Cómo podría resolver su problema sin pelear si los demás lo agreden? ¿Cómo podría evitarlos si se encuentra a diario con quienes lo acosan? Por otro lado, decirle que se defienda pone en sus manos el rol base de padres y profesores. Todos estos son mensajes que lo hacen sentir no escuchado ni comprendido y a la larga lo hacen guardar silencio.

¿Quien sufre o sufrió Bullying necesita terapia?

El maltrato físico y psicológico pueden ser igual de dañinos y dejar secuelas que se arrastren por muchos años, afectando tanto la autoestima como las relaciones sociales, amorosas y laborales.

Pedir ayuda e iniciar un proceso terapéutico contribuye a reparar y sobreponerse, disminuyendo el sufrimiento. Así mismo, sentir apoyo y comprensión en un espacio donde se valida su relato y sus emociones aportará a que pueda expresarse con mayor libertad lo que tal vez ha guardado para sí por mucho tiempo.

Psicóloga Karen Klein

WhatsApp